Confirmado por la pasarela
$0
MercadoPago o Wompi lo dieron por pagado
montando cerebro de contexto…
Agenda, clientes, catálogo y cobros en un solo sitio. Le hablas a Sabi en español, él lo deja configurado y te avisa cuando algo necesita atención. Cuando quieras, le conectas tu WhatsApp y un agente contesta por ti.
Animación del panel de Sabnu: se escribe qué debe hacer el agente, Sabi lo arma y se abre su chat, donde termina de configurarse hasta quedar publicado en WhatsApp.
Todos los módulos operan sobre el mismo contexto del negocio. Lo que aprende uno, lo saben los demás.
Tres pasos. Cero complicaciones. Todo en minutos.
Animación: se rellenan nombre, correo y teléfono con indicativo +57 y país Colombia; llega un código de seis dígitos por correo, se crea la contraseña y la cuenta queda lista en tres pasos.
Nombre, correo y contraseña.
Tres pasos y estás dentro.
Animación: Sabi pregunta qué vendes, se le escribe de qué va el negocio, el mensaje entra en la conversación y Sabi responde que lo guardó en Mi Negocio.
Le cuentas de qué va tu negocio
y él lo deja montado.
Animación: se marca la casilla para conservar la app, se pulsa conectar, se abre una ventana de Meta donde se elige el número, y la tarjeta queda conectada mostrando el número del agente.
Cuando quieras. O nunca:
el panel sirve igual.
¿Listo para empezar?
Crea tu cuenta gratis y tienes todo listo en menos de 2 minutos.
El número de WhatsApp lo conectas tú y sigue siendo tuyo. Bajas todos tus datos cuando quieras, y si cierras la cuenta te los puedes llevar antes de que se borren.
Automatiza todo
Pruébalo aquí mismo.
Qué hace tu agente
Nunca conectas dos herramientas entre sí.Aquí no hay dos.
A la izquierda, la conversación. A la derecha, lo que quedó hecho mientras tanto — sin que nadie lo tocara.
La conversación
Lo que quedó hecho
0 cosas hechas · 0 personas
El panel no suma
Cualquier sistema te enseñaría un total. Este se niega, y es a propósito.
Confirmado por la pasarela
$0
MercadoPago o Wompi lo dieron por pagado
Marcado a mano
$0
Lo dijo una persona, no lo comprobó ninguna máquina
Cifras de ejemplo
No hay un total que los sume. Lo que confirmó una pasarela y lo que marcó una persona son cosas distintas, y juntarlas te haría decidir con un dato que nadie comprobó.
Está escrito así dentro del panel, en Números
No llegan como un módulo aparte que hay que conectar y aprender. Llegan compartiendo la información que ya cargaste.
Estos cuatro están en desarrollo. Los ponemos aquí y no arriba porque todavía no los puedes usar.
En desarrollo
Contestan el teléfono como contestan el WhatsApp. A punto de salir.
En desarrollo
Motor gráfico propio, armando la pieza con lo que ya tienes cargado.
En desarrollo
Fotografías el soporte y el sistema lo procesa.
En desarrollo
El motor ya corre por debajo. Falta abrirlo para que lo veas.
Lo que hace Fluucore, el motor que corre por debajo, contado en tres escenas.
Se manda el mismo cobro repetido y el sistema descarta el segundo. Nadie paga dos veces por un botón nervioso.
Cualquier módulo se apaga en el acto, sin tumbar el resto y sin tener que llamar a nadie.
Si dos empiezan a contestarse entre ellos, el motor lo ve y corta antes de que se haga bola.
No. Un bot sigue un árbol de opciones que alguien programó. Aquí le hablas a Sabi en español y él arma el agente. Y ese agente no se queda en el chat: aparta la hora, descuenta del inventario, cobra y deja la ficha hecha.
Sí, y para muchos negocios ese es el primer paso. Entras, ordenas tu agenda, tus clientes y tu catálogo, y Sabi te ayuda desde el minuto uno. El WhatsApp lo conectas cuando quieras. O nunca.
Se va a equivocar. Por eso el panel tiene una pantalla que se llama «Lo que no supo»: ahí queda cada cosa que no pudo resolver, clasificada. Una de las categorías es «se cayó algo nuestro», con su número.
No, y no lo recomendamos. Enciendes lo que más te duele, lo dejas correr unas semanas y si funciona agregas otro.
Disponible. Creas la cuenta y ese mismo día estás armando tu agente. Los agentes de voz, el editor de video y la contabilidad por foto todavía no: están más abajo, en «lo que viene».